Ruta100

Cada paso que damos nos da la alternativa de cien caminos

Carta Atrasada

Carolina Undurraga Carola Undurraga Carola Undu Princesa Undu Carolina Undurraga Carola Undurraga Carola Undu Princesa Undu

Dicen que no es bueno callar y luego arrepentirse de no haber dicho las cosas cuando aún se podía, y por eso mismo estas palabras son absolutamente sinceras, y no buscan nada más que comunicarte, desde alguna parte, lo importante que fuiste en mi vida.

Fuiste lo más lindo que tuve en mi vida, un regalo de Dios como te lo dije algunas veces, eras toda la belleza de la esencia del amor y de la mujer materializada en una persona, muy bella exteriormente también, linda por dentro y por fuera. No creo que en el mundo pueda existir otra mujer como tu.

De ti aprendí demasiadas cosas que jamás me hubiera imaginado, eras una persona tan transparente, que te mostrabas tal cual eras en las buenas y en las malas. Y con tu claridad siempre mostraste el camino al que llevaban nuestros actos.

Contigo, por primera vez pude sentir lo que significaba que alguien correspondiera el amor que uno entregaba, me reencontré con la poesía, porque hablaba de ti, por primera vez me sentí profundamente enamorado y me cegué en ti. Y eso que sentí, nunca más lo quise recibir de nadie, porque en este mundo no habrá nunca alguien como tu.

Quise sentir como tú sentías, aunque a veces fuera dolorosa una sensibilidad como la tuya. Quise entrar en tu mundo y me olvidé del mío.

Me mostraste todo un mundo de percepciones distintas a las mías, me enseñaste a admirar mucho más los colores, y las cosas pequeñas que iluminaban tus ojos cuando las veías. A veces, cuando tengo más nostalgia de ti, parto a alguna feria artesanal y te siento presente en las cosas que mirábamos juntos.

Se que finalmente yo no tenía nada que ofrecerle a alguien como tu, no tenía ni los colores, ni los detalles, ni las formas que tu admirabas, pero te quería mucho, tanto como para enloquecer, tanto que me costó demasiado aceptar la realidad.

Si hice cosas idiotas te vuelvo a pedir perdón, aunque ya no sirva de nada. Estaba muy mal y no escuche los buenos, sino los malos consejos. Fui muy torpe y me arrepentí mucho al abrir los ojos y darme cuenta.

El mundo se transformó en algo muy pequeño sin ti, o quizás fui yo el que se empequeñeció tanto. Tú eras mi felicidad y mi vida. Por eso sigo tratando de crecer, reencontrarme y poder tener algo más que ofrecer.

Cada rincón de este planeta tiene algo que evoca tu presencia, cada lugar tiene algo de tu mirada y algo de tu sonrisa. Toda la música y todos los colores parecen haber sido hechos para recordarte.

Eres una persona maravillosa, un milagro en medio de este mundo tan mediocre, llena de virtudes, llena de intereses y desafíos, una persona que puede hacer feliz al mundo con una sola mirada, y levantar a cualquiera con una sonrisa. Ojalá nunca pierdas ese don y nunca dejes de ser esa persona alegre que yo conocí.

Seguiré soñando con el día en que nos encontremos y, después de poder mostrarte con tu misma transparencia mi alma, tal vez, al mirarla con detención, nos volvamos a abrazar.

Muchas gracias por haber sido lo más lindo y lo más grande en mi vida, te deseo todo el éxito y la alegría del mundo en la tuya.

Con cariño

Felipe

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